miércoles, 28 de enero de 2015

jueves, 22 de enero de 2015

sábado, 17 de enero de 2015

lunes, 5 de enero de 2015

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tarde de lluvia invernal


El final del camino. poema.

El final del camino


Olvidado, casi muerto,
eso queda de ese hombre,
¿quién recuerda ya su nombre?
¿lo recuerda acaso el viento?

Yace sentado en su silla,
en sus piernas su bastón,
su temblar en las rodillas
y en su mirada el dolor.

Inmóvil al Sol sentado
recordando lo vivido,
con la expresión de un herido
y el miedo de un condenado.

Mirando a un recién nacido,
hablando solo, temblando,
lleno de angustia y llorando
la nostalgia de un pasado.

Quizás un pasado hostil
por eso más recordado,
quizá una guerra civil
de muertos aún no enterrados.

Vidrio en los ojos y duelo,
impotencia sin futuro,
mil pesares sin consuelo,
sólo un destino seguro.

Sòlo sabe su amargor
el poyo junto al castaño,
que fue contando los años
de ese señor tan mayor.

Sabe de su soledad,
de cómo han ido faltando
del poyo de la verdad
un viejo de cuando en cuando.

En la mirada buscona
de ese viejo testarudo
la esperanza de un saludo
en la tarde dormilona.






Antonio Quintanar García

martes, 16 de septiembre de 2014

recordatorio

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Teruel nocturno
















sábado, 1 de febrero de 2014

martes, 15 de octubre de 2013

martes, 28 de mayo de 2013

cuando tuve diez años

Este poema lo sentirán mas profundamente los que conocieron el arroyo del pozohondo.




Cuando tuve diez años

Donde apenas el recuerdo
sabe dibujar la historia
quedaron entre apedreos
y pantalones raídos,
cortos quizás ya y postreros,
la indiferencia al futuro,
al pasado, al amor,
al dinero y al invierno;
junto a un polo de limón
cuyo palo era un velero
y un pretendido jardín
mil veces roto y tres verde.

Diez canicas dos monedas
donde al poco hubo diez llaves,
donde hubo después un reloj
había una calcomanía,
donde hoy fuerzo una sonrisa
el hueco que dejó un diente
al final de un apedreo,
donde hoy hay preocupación
no había ni pensamiento.

Y allí, junto a aquel arroyo
que no dibuja el recuerdo
se perdieron diez canicas,
dos monedas y aquel palo
de aquel polo de limón.

Cayó la calcomanía
que a bordo de aquel velero
marchó a no medir el tiempo.

Poco a poco la corriente,
hoy sé que un poco a traición,
robaba de mis bolsillos,
un día mis ojos de asombro,
y otro mi diente escondido.

Jamás he vuelto a tener
tesoros de mas valor
en escondites secretos y compartidos

                           A. Q.

de cuando yo pintaba al óleo










dos fotos que me gustan



martes, 16 de abril de 2013

Despierta amigo a la duda





Despierta amigo a la duda

¿Cómo puedo equivocarme amigo
invitándote a hacerte preguntas a ti mismo?

¿Cómo puedes creer que cierro tus ojos cuando te muestro otras perspectivas?
¿Cómo puedes dictar justicia si solo eres juez?

Inventa en mis palabras la posibilidad de ser reo,
crea en tu mirada luces de desconfianza.

Tu crimen puede ser mi justicia,
tu justicia puede ser mi germen de odio
y mi odio puede ser de nuevo
tu crimen y mi justicia.

Los anocheceres de certezas,
quizás debieran ser albas de dudas.

Acude amigo a la conversación sin hitos
y volvamos a insomnio destructor de las certezas.
Amanezcamos con la necesidad de ver todo de nuevo,
desde todos los altillos y barrancos,
desde todos los jueces y los reos.

Cada ocaso así será mas cierto
y cada amanecer menos penoso.

Y así, cuando todo acabe,
moriremos en la paz de haber
sido mucho mas justos dudando.

                                                         Antonio Quintanar García